¿Sientes dolor en la parte delantera de la rodilla al subir escaleras o al estar mucho tiempo sentado? Podrías estar experimentando lo que comúnmente se conoce como condropatía rotuliana. Este término, también llamado síndrome femoropatelar o condromalacia rotuliana, se refiere al desgaste o deterioro del cartílago que recubre la cara interna de la rótula (hueso frontal de la rodilla), lo cual provoca dolor en la zona anterior de la rodilla. De hecho, a veces se le apoda la “rodilla del corredor”, ya que es una causa frecuente de molestias en corredores y deportistas debido a microtraumas repetitivos en la articulación.
En la Clínica Lucía Richard queremos explicarte de forma cercana qué es exactamente esta lesión, cuáles son sus causas, qué síntomas produce y cómo se diagnostica. Hablaremos también sobre la prevención y los tratamientos recomendados, desde la fisioterapia deportiva y el ejercicio terapéutico hasta la rehabilitación con aparatología avanzada, para que puedas volver a tus actividades sin dolor y con una rodilla más fuerte y saludable.
¿Qué es la condropatía rotuliana?
Figura: Esquema de la articulación de la rodilla. La rótula (en la parte frontal) se desliza sobre el fémur al flexionar la rodilla, con un cartílago entre ambos que actúa de amortiguador. La condropatía rotuliana ocurre cuando ese cartílago bajo la rótula se daña o degenera.
Definición y qué ocurre en la articulación
La condropatía rotuliana es, en esencia, un problema de desgaste o reblandecimiento del cartílago articular de la rótula. La rótula es un pequeño hueso sesamoideo ubicado en la parte frontal de la rodilla; al doblar y estirar la pierna, la rótula se desplaza sobre la superficie del fémur. Para que este movimiento sea suave y sin fricción, la cara interna de la rótula está recubierta de cartílago, un tejido firme y elástico que funciona como acolchado protector.
Por qué aparece el dolor
Cuando dicho cartílago patelar se ve afectado – ya sea por sobreuso, traumatismos o mal alineamiento – pierde su suavidad y grosor normal. Esto provoca que la rótula roce de forma anómala contra el fémur al mover la rodilla, desencadenando dolor e inflamación en la zona anterior de la articulación. En otras palabras, la amortiguación natural de la rodilla falla y el contacto entre huesos deja de ser completamente indoloro.
A quién puede afectar
Esta condición puede presentarse tanto en personas jóvenes y deportistas como en adultos sedentarios, siendo una de las causas más comunes de dolor anterior de rodilla.
Causas comunes de la condropatía rotuliana
No hay una única causa para el síndrome femoropatelar; suele ser multifactorial. Algunas causas y factores de riesgo habituales incluyen:
Sobrecarga o uso excesivo
Sobrecarga o uso excesivo: movimientos repetitivos que comprimen la rótula contra el fémur, típicos de actividades como correr, saltar, subir escaleras o ponerse en cuclillas con frecuencia. Por eso es común entre corredores y atletas que realizan muchos ejercicios de pierna sin el descanso adecuado.
Desalineación y factores biomecánicos
Desalineación y factores biomecánicos: alteraciones en la forma de nuestras piernas o pies que afectan el recorrido de la rótula. Por ejemplo, tener los pies planos, rodillas en valgo (juntas hacia adentro) o una mala alineación cadera-rodilla-tobillo puede hacer que la rótula “no encaje” bien en su carril y genere un desgaste anormal del cartílago. Un calzado inadecuado o el uso prolongado de tacones también podrían influir en la mecánica de la rodilla.
Debilidad muscular o desequilibrio
Debilidad muscular o desequilibrio: musculatura de las piernas descompensada (cuádriceps débil, glúteos poco fortalecidos, isquiotibiales o pantorrillas muy tensos) contribuye a un mal control de la rótula. En especial, un cuádriceps poco tonificado (y en concreto, el músculo vasto interno del muslo) puede dificultar que la rótula se mantenga centrada en su desplazamiento.
Traumatismos o cambios bruscos
Traumatismos o cambios bruscos: un golpe directo en la rodilla (p. ej., una caída sobre la rótula) puede dañar el cartílago. Asimismo, aumentar repentinamente la intensidad o duración de la actividad física sin una adaptación progresiva puede sobrecargar la rodilla. Profesiones que obligan a arrodillarse o apoyar las rodillas en el suelo durante largos periodos también suponen estrés repetitivo sobre el cartílago patelar.
Otros factores que pueden predisponer
Además de lo anterior, factores como el sobrepeso (que incrementa la presión sobre la articulación de la rodilla en cada paso), la falta de actividad física (sedentarismo) o la edad y cambios degenerativos pueden predisponer a padecer condropatía rotuliana. En adolescentes y adultos jóvenes deportistas es frecuente por microtraumatismos repetidos, mientras que en personas de mayor edad puede asociarse a desgaste progresivo del cartílago con los años. Cada caso es diferente, por lo que identificar la causa predominante en cada paciente (sobrecarga deportiva, mal alineamiento, etc.) ayuda a enfocar mejor el tratamiento.
Síntomas del síndrome femoropatelar
La condropatía rotuliana suele manifestarse con un dolor difuso en la parte anterior de la rodilla, justo detrás o alrededor de la rótula. Estos son los síntomas y molestias más habituales que refieren los pacientes:
Dolor anterior de rodilla
Dolor anterior de rodilla: molestia que puede ser sorda o punzante en la zona frontal de la rodilla. A menudo empeora con actividades que implican flexionar la rodilla bajo carga, como subir o bajar escaleras, arrodillarse, ponerse en cuclillas o al agacharse. También es típico el dolor al estar mucho tiempo sentado con la rodilla doblada (por ejemplo, tras una larga película en el cine, al ponernos de pie notamos la rodilla dolorida).
Chasquidos y “crujidos”
Chasquidos y “crujidos”: Es frecuente percibir una sensación de roce o crepitación al mover la rodilla, como si algo raspase dentro de ella. Algunos pacientes lo describen como un crujido o chirrido al extender o flexionar la pierna, a veces acompañado de pequeños chasquidos en la rótula. Este signo de “arenilla” en la rodilla indica irregularidad en la superficie del cartílago.
Sensibilidad e inflamación leve
Sensibilidad e inflamación leve: La zona alrededor de la rótula puede estar sensible al tacto e incluso levemente hinchada después de actividad intensa. Aunque por lo general la condropatía rotuliana no produce una gran inflamación visible, en algunos casos aparece algo de derrame articular (hinchazón) o sensación de calor debido a la irritación de la sinovia de la rodilla.
Falta de estabilidad
Falta de estabilidad: Muchas personas reportan una sensación de que la rodilla “no aguanta” bien o de inseguridad al bajar pendientes o escalones, como si la rodilla fuese a fallar. Esta inestabilidad subjetiva se debe al dolor y a la inhibición refleja del cuádriceps, que por momentos puede “aflojarse” ante estímulos dolorosos.
Diagnóstico de la condropatía rotuliana
Por lo general, el dolor de la condropatía rotuliana no aparece en reposo absoluto ni durante movimientos suaves sin carga. Suele iniciarse al comenzar la actividad (por ejemplo, al incorporarse tras estar sentado un rato) y tiende a mejorar un poco al “entrar en calor”, para luego reaparecer si la actividad es muy prolongada o intensa. Cada persona puede experimentar síntomas ligeramente distintos, pero el patrón de dolor anterior ligado a la flexión de rodilla es el signo clave de este síndrome.
Anamnesis y exploración física
El diagnóstico del síndrome femoropatelar comienza con una buena anamnesis (entrevista clínica) y una exploración física minuciosa de la rodilla por parte de un profesional. El fisioterapeuta o médico evaluará la alineación de la pierna, la movilidad de la rótula, la fuerza muscular y los puntos dolorosos. Suele realizar maniobras específicas, como presionar suavemente la rótula contra el fémur o pedirte que hagas una sentadilla, para reproducir el dolor típico. En muchos casos, esta valoración clínica es suficiente para identificar una condropatía rotuliana, ya que los síntomas son bastante característicos.
Pruebas de imagen (cuando hacen falta)
Para confirmar el diagnóstico o descartar otros problemas de rodilla, pueden emplearse pruebas de imagen. Las radiografías simples ayudan a ver la posición de la rótula y posibles signos de artrosis u otras lesiones óseas, aunque el cartílago no se aprecia en ellas. La resonancia magnética es más útil para visualizar directamente el estado del cartílago y tejidos blandos de la rodilla, sobre todo en condropatías avanzadas. También puede revelar si existe alguna lesión asociada (por ejemplo, daño en meniscos o ligamentos).
Artroscopia diagnóstica (casos dudosos)
En casos dudosos, el especialista podría indicar una artroscopia diagnóstica, que consiste en introducir una microcámara en la rodilla para observar directamente el cartílago articular. Sin embargo, esta última prueba invasiva suele reservarse para cuando el dolor persiste a pesar del tratamiento conservador y no se encuentra explicación en las imágenes.
Diagnóstico diferencial
En resumen, el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas y la exploración clínica, apoyándose en pruebas de imagen como radiografía o resonancia si es necesario. Lo importante es diferenciar la condropatía rotuliana de otras causas de dolor anterior de rodilla (como tendinitis rotuliana, síndrome de la cintilla iliotibial o artrosis), para poder enfocar el tratamiento adecuadamente.
Prevención de la condropatía rotuliana
Aunque no siempre se puede prevenir al 100%, existen medidas que reducen el riesgo de desarrollar condropatía rotuliana o de sufrir recaídas tras una recuperación. Algunos consejos de prevención para mantener rodillas sanas son:
Mantén un peso saludable: el sobrepeso aumenta la presión sobre la rótula en cada paso. Bajar/regular el peso reduce el estrés del cartílago rotuliano.
Calienta, estira y enfría: antes de entrenar, calentamiento articular + estiramientos suaves; al terminar, vuelta a la calma y estirar para mantener músculos flexibles y la rodilla más “protegida”.
Fortalece piernas (clave): prioriza cuádriceps (especialmente la porción interna) y cadera/glúteos para estabilizar la rodilla. Un programa regular de ejercicio terapéutico ayuda muchísimo; un fisioterapeuta puede ajustar ejercicios correctivos.
Usa calzado adecuado: zapatillas con amortiguación y soporte; si hay pies planos, valorar plantillas. Evita el uso prolongado de calzado muy desgastado y, si puedes, limita tacones altos.
Aumenta la carga de forma gradual: sube intensidad/duración/frecuencia poco a poco. Evita cambios bruscos. Regla útil: +10% máximo por semana (por ejemplo, en kilometraje de carrera).
Cuida técnica y ergonomía: una mala técnica corriendo o en sentadillas puede alterar el tracking rotuliano. Si dudas, pide ayuda a entrenador o fisio. Si trabajas de rodillas, usa protecciones acolchadas.
No ignores el dolor: el dolor es una señal de alarma. Si aparece, descansa y adapta la actividad; mejor parar a tiempo que convertir una molestia en lesión.
Actúa pronto ante las primeras señales: si notas dolor al subir escaleras, chasquidos o molestias recurrentes, empezar con fortalecimiento o consultar a un especialista puede evitar que vaya a más.
Tratamiento de la condropatía rotuliana
El tratamiento de la condropatía rotuliana suele ser conservador y va a lo práctico: bajar el dolor, quitarle presión al cartílago y corregir lo que la está provocando. En la fase de más molestias se recomienda reposo relativo (no “paralizarte”, sino cambiar temporalmente lo que duele: carreras, saltos, escaleras) por actividades de bajo impacto como bici suave o natación, y hielo tras el ejercicio si hay irritación. La base del plan es la fisioterapia con ejercicio terapéutico: fortalecer cuádriceps (especialmente el vasto interno) y cadera, mejorar movilidad y estabilidad con propiocepción, y acompañarlo con terapia manual (movilizaciones, liberación de tejidos, etc.). Según el caso, se puede sumar aparatología (radiofrecuencia, ultrasonido, láser, magnetoterapia, ondas de choque si hay tendón implicado) y ayudas externas como vendaje/taping, rodillera o plantillas si la pisada influye.
Los fármacos (antiinflamatorios/analgésicos) pueden ayudar a controlar síntomas puntuales, y algunos médicos pautan condroprotectores como apoyo (con resultados variables). En casos más persistentes o moderados-severos, se valoran infiltraciones (ácido hialurónico, PRP u otras opciones regenerativas) como complemento. La cirugía queda como último recurso si el daño es grande o si tras meses de tratamiento bien hecho siguen limitaciones importantes. En general, con constancia, el pronóstico suele ser bueno: en cuadros leves puede mejorar mucho en 4–8 semanas, y si es más crónico puede requerir 3–6 meses. La clave “friki pero real” es esta: no es solo quitar dolor, es arreglar la causa para que no vuelva como villano de secuela.
Conclusiones
En conclusión, la condropatía rotuliana es una afección común de la rodilla que, aunque molesta, se puede tratar de manera eficaz. Con la ayuda de profesionales en fisioterapia y un programa adecuado de rehabilitación y ejercicio, es posible aliviar el dolor, reforzar la articulación y volver a nuestras actividades favoritas sin que la rodilla nos limite. Si sospechas que puedes tener este síndrome o sufres dolor de rodilla persistente, no dudes en buscar ayuda: un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento personalizado son la clave para recuperarte antes y seguir adelante con una rodilla sana. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!
Referencias
- Mayo Clinic Staff. (2023, March 4). Patellofemoral pain syndrome: Diagnosis & treatment. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/patellofemoral-pain-syndrome/diagnosis-treatment/drc-20350797
- Mayo Clinic Staff. (2023, March 4). Patellofemoral pain syndrome: Symptoms & causes. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/patellofemoral-pain-syndrome/symptoms-causes/syc-20350792
- American Academy of Orthopaedic Surgeons. (n.d.). Patellofemoral pain syndrome (PFPS). https://orthoinfo.aaos.org/en/diseases–conditions/patellofemoral-pain-syndrome/
- Cleveland Clinic. (n.d.). Patellofemoral pain syndrome (PFPS). https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/17914-patellofemoral-pain-syndrome-pfps
- MSD Manuals. (2025, October). Chondromalacia patellae (Patellofemoral syndrome; Runner’s knee). https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/17914-patellofemoral-pain-syndrome-pfps










